RENUNCIA ENRIQUE MEDRANO MEZA A LIDERAZGO DE LA UNIÓN NACIONAL DE GASEROS Y DEJA VARIOS PENDIENTES

  • Los integrantes del gremio se encuentran a la deriva y con diversos problemas que deben resolver de forma inmediata
  • Quedan pendientes las pláticas con el gobierno federal para evitar que se incremente el precio del combustible
  • Sin mantenimiento se encuentran las unidades repartidoras de combustible y no haya para pagar salarios de los choferes

De la redacción 

A la deriva se encuentra el gremio de los abastecedores de gas del país, toda vez que de forma inesperada, Enrique Medrano Meza el viernes pasado renunció a la dirigencia de la Unión Nacional de Gaseros bajo el argumento de que se sentía muy cansado y ya no estaba en condiciones para ejercer el liderazgo. Dejó varios pendientes, entre ellos, las negociaciones con el gobierno federal, el mantenimiento de las unidades repartidoras de combustible y el pago salarial de los choferes

Los integrantes de dicha organización argumentan que al momento no hay un candidato ideal para ocupar el puesto que Medrano dejó vacante, aunque José Adrián Rodríguez se perfila como el nuevo dirigente del gremio.

Mientras, tendrán que resolver diversas situaciones que dejó pendientes como las pláticas con el presidente Andrés Manuel López Obrador y la Secretaría de Energía (Sener), que tenían como objetivo no entrar en competencias desleales que propicien el encarecimiento desmedido del combustible.

Señalaron que además, tendrán que cobrarle las numerosas deudas internas que propició al interior de la organización y dar solución al problema de las extorsiones que padecen los agremiados en la capital del país y el Estado de México por parte del Sindicato 22 de Octubre, liderado por  Christian Jesús Castillo Grimaldo alias “El Jimmy”.

En este sentido, aseguraron que esta problemática va en aumento y que también están expuestos a constantes actos vandálicos hacia sus unidades al momento repartir combustible en las diversas colonias del Valle de México.

Manifestaron que la sorpresiva renuncia propició que los integrantes ahora se vean obligados a pagar gastos de mantenimiento de las unidades, lo que los deja sin margen de ganancia y en la mayoría de las ocasiones no les alcanza para refacciones y sueldos.

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