La violencia en los estadios

***  El deporte sirve como estrategia de prevención de la delincuencia y de las adicciones, afirmó  Tagle López

Por Víctor Sánchez

Las trifulcas y riñas violentas durante encuentros deportivos, como los partidos de fútbol, son lamentables, vergonzosas y poco estudiadas, señaló el científico social, Erick Gómez Tagle López, más adelante, recordó los acontecimientos: en Perú, 1964; Inglaterra, 1989; Guatemala, 1996; Egipto, 2012. Ahora, lo que sucedió en el Estadio “La Corregidora” del Estado de Querétaro, sábado 5 de marzo.

El científico social, manifestó, el deporte sirve como estrategia de prevención de la delincuencia y de las adicciones, por medio del principio “mente sana, cuerpo sano”, permitiendo la reducción de riesgos y amenazas.

Es importante seguirlo fomentando, agregó el doctor, pero también explicar las conductas antisociales dentro de él.

Precisó el asesor de Diseños Normativos, las causas de la violencia en el deporte son la frustración, el reforzamiento vicario (repetición de comportamientos), el razonamiento moral (legitimidad del acto agresivo), la pertenencia a las barras como sentido de identidad social, el fanatismo, el culto a la violencia, la tolerancia social, generación de enconos en los medios de comunicación.

Asimismo, resaltó Tagle López, el y la indebida actuación de las autoridades, sobre todo la encargada de la seguridad en los estadios y sus alrededores, como los acontecimientos, del sábado 5 de marzo, en Querétaro: la ausencia de retenes en la carretera, sin policía en un partido de Alto Riego, sin un operativo, gente de la entidad con armas blancas, como se exhibieron en los videos con sicarios.

Precisó, la Criminología del Deporte analiza el comportamiento antisocial expresado en actividades públicas, recreativas, de carácter lúdico.

“Avala sus resultados mediante teorías explicativas biopsicosociales donde las acciones negativas y dolosas cometidas por deportistas, entrenadores, aficionados y espectadores quebrantan los principios de disciplina y cohesión grupal, por lo cual estudia sus causas, dinámicas, evolución y efectos”, indicó.

Algunas de las conductas antisociales, expuso el investigador, pueden presentarse: como el consumo de estupefacientes, anabólicos y esteroides no permitidos; destrucción del inmobiliario y vandalismo; lenguaje obsceno; portación de armas; riñas, lesiones y muertes violentas entre jugadores, entre el público o contra las autoridades (árbitro, comisionados).

A su vez, reflexionó, la violencia deportiva se recrudece cuando se ve influenciada por la ira colectiva (entre jugadores o aficionados), ya sea por una incorrecta evaluación del árbitro (como la anulación de un gol), la derrota del equipo, o las discrepancias entre los simpatizantes de bandos contrarios, agravada por el consumo excesivo de alcohol en las gradas, cuya violencia no sólo se refleja en el recinto (estadio), sino que suele continuarse en las calles.

Otro de los temas, comentó, la función del criminólogo en el deporte será formar parte de los comités deportivos como preventólogo, encargado de asesorar, diseñar, gestionar y supervisar los mecanismos preventivos/coactivos ante conductas disruptivas, divergentes y dañinas. En otras palabras, se requiere de un análisis de gestión preventiva que minimice las amenazas y los riesgos en materia de seguridad.

La Criminología del Deporte es un área especializada importante, afirmó Tagle López, pero poco explorada. La cual, dijo, busca la prevención, detección, atención, control, sanción y reducción significativas de las conductas violentas y antideportivas, entendiendo por estas últimas, cualquier comportamiento que sea una falta de respeto para el juego, como no acatar las disposiciones del árbitro, o amenazar, burlarse o provocar con palabras, acciones o gestos a otro; simular lesiones o faltas; protestar constantemente; tocar deliberadamente el balón con la mano para interrumpir su curso.

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