El uso excesivo de aplicaciones y redes sociales 

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Por Víctor Sánchez

El uso inmoderado del teléfono celular o móvil es una clase de adicción a la tecnología que puede contribuir a desarrollar actitudes de: dispersión, ansiedad, intolerancia, e incluso actitudes delictivas para financiar la adicción.

Los dispositivos electrónicos como el celular ya formaban parte de nuestra vida diaria desde antes de la contingencia sanitaria.

La académica de la Facultad de Psicología, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Claudia Rafful Loera, señaló, “por el momento no existe evidencia científica de la adicción al teléfono celular, sí sea descubierto un patrón de activación neurológico similar entre las sustancias psicotrópicas y el uso excesivo de aplicaciones y redes sociales”.

La investigadora precisó, “los adolescentes resultan mayormente afectados, principalmente en su autoestima e imagen de sí mismos, debido a las personalidades que siguen y la tendencia de querer parecerse a ellos”.

Resaltó, “si una persona pasa más de una hora en las redes sociales, eso ya podría considerarse sobreexposición. Cuando los individuos contabilizan el tiempo que pasan en redes sociales, se dan cuenta de que son demasiadas las horas de uso diario, sobre todo si se tienen las notificaciones activadas. No solo se trata del tiempo que se pasa en éstas, sino el tipo de uso que de ellas se hace”.

Comentó que por las noches la luz de las pantallas afecta a la salud en general; por ello, para tener higiene del sueño es recomendable dejarlas a un lago al menos media hora antes de dormir.

La especialista en salud mental y adicciones, Claudia Rafful, recomendó ser conscientes del tiempo que pasamos en las distintas actividades que hacemos en las pantallas: trabajo, redes sociales, juegos o recreación de otro tipo; tener presente cuánto dedicamos a cada una de esas actividades, para darnos cuenta si es excesivo, pues muchas veces no somos conscientes del tiempo de uso.

Por otro lado, manifestó la universitaria, “no todo es negativo en torno a las redes sociales, pues en el ámbito académico ha permitido continuar con las clases, también son una excelente plataforma que podemos utilizar para continuar con la difusión de la ciencia”.

Para disminuir el uso excesivo del aparato mismo como de las redes sociales, sugirió desactivar las notificaciones del dispositivo, establecer horarios en el uso de la tecnología en general.

También, agregó, no usar el dispositivo a la hora de irse a dormir, y si es posible mantenerlo fuera de la habitación durante la noche.

“Aunque siendo realistas, para muchos de nosotros el teléfono móvil es nuestro reloj y despertador, por lo que sería difícil seguir estas recomendaciones”, detalló la investigadora Claudia Rafful Loera.

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